Las empresas medianas están dándose cuenta de que su software de gestión no es capaz de interconectar sus departamentos estancados con los procesos de negocio. Eso les depara datos incoherentes y las incapacita para obtener información clave cuando la necesitan.

Ante esta constatación, las empresas medianas innovadoras están optando por reemplazar sus sistemas tradicionales por soluciones de gestión empresarial más modernas, capaces de superar los desafíos contemporáneos, dinamizar sus procesos de negocio y mejorar la colaboración en toda su empresa y en sus cadenas de suministro. No es de extrañar que, en los dos últimos años, los ejecutivos hayan citado la necesidad de mejora como la razón más frecuente de que estén sustituyendo los sistemas antiguos. Desean:

  • Reemplazar su sistema tradicional.
  • Preparar a su empresa para crecer.
  • Mejorar el rendimiento de la empresa.
  • Presentar los informes y declaraciones correspondientes
    y cumplir con las normativas internas y externas.
  • Facilitar el trabajo de sus empleados.
  • Estandarizar las operaciones a nivel mundial.

Preguntas que hay que hacerse al reemplazar un ERP tradicional

1) ¿La nueva solución proporciona un paquete completo capaz de gestionar todos los aspectos de la empresa.

2) ¿Es rentable y fácil de utilizar e implementar?

3) ¿Es lo bastante flexible para adaptarse a las necesidades futuras e incorporar las últimas tecnologías?

4) ¿Permite tomar mejores decisiones empresariales a partir de la creciente cantidad de datos que se recopilan?

5) ¿Se pueden adaptar herramientas específicas dentro de la solución para satisfacer las necesidades de la empresa?